Los miserables (Les Misérables)


La novela de Victor Hugo Los miserables ha tenido múltiples adaptaciones, siendo la más famosa el musical del mismo título con la música de  Claude-Michel Schönberg que lleva tres décadas triunfando allá donde va. La adaptación cinematográfica debía estar a la altura, debía tener las dosis necesarias de gran espectáculo y emoción que los aficionados al musical esperaban. Con esta adaptación dirigida por Tom Hooper (El discurso del rey) los seguidores del musical saldrán más que satisfechos.

 Vaya por delante que no tengo nada en contra de los musicales, de hecho, muchas de mis películas favoritas son musicales. No me resulta extraño que los personajes se pongan a cantar de vez en cuando o que incluso, como es el caso de Los miserables, toda la película sea catada, sin apenas diálogos. Ésta es mi opinión pero entiendo que a mucha gente le cueste acostumbrarse, sólo os diré que si las canciones son buenas ( y en este caso lo son) la cosa se hace mucho más fácil.


Al lío, Tom Hooper se estrena en el musical de forma más que satisfactoria. Sus escenas vibran y hacen vibrar al espectador. Ya desde la impresionante escena inicial el espectador es consciente de que va a ver un gran espectáculo. Entendamos la palabra espectáculo en todo su significado, no hablamos sólo de grandes decorados y prodigiosos movimientos de cámara o efectos especiales, entendamos espectáculo como algo más, ese algo que consigue emocionar al espectador.


 Tom Hooper acierta de lleno al trasladar el complejo montaje teatral a la gran pantalla sin perder un ápice de sentimiento ni espectacularidad. Usa todo tipo de avances técnicos para hacer creíble esta historia. Por suerte, no se pierde en los avances y no se olvida de la historia. Hooper pone la tecnología al servicio de la historia y no al revés. Bravo por Hooper y su forma de rodar. No todo el mérito es suyo: partía de un excelente material y las canciones de Schönberg facilitan mucho el trabajo, pero Hooper no lo estropea y sabe sacarles partido. Los primeros 45 minutos de Los miserables son simplemente fascinantes, yo me quedé clavado en el asiento sin poder apartar los ojos de la pantalla. Me encantaron las canciones, me encantaron las interpretaciones y acabé llorando con la interpretación de Anne Hathaway del clásico I Dreamed a dream. Ese largo plano y la interpretación de Hathaway me parecen inolvidables y lo mejor del film con diferencia. El Oscar a la actriz secundaria de este año ya tiene una clara ganadora.
A mí me encantaron también las interpretaciones de Hugh Jackman y Russel Crowe, ambos están excelentes en sus antagónicos personajes. Su épico enfrentamiento a través de los años creo que está perfectamente plasmado. Ambos actores han tenido experiencia en teatro y en musicales pero nunca habían mostrado esta faceta en el cine. Si bien es verdad que Crowe sale algo peor parado debido a que de voz va algo más limitado, el tipo está sobresaliente en el tema Stars, cantando muy grave. Por su parte Jackman me sigue sorprendiendo: no sólo es un tipo con carisma idóneo para películas de acción además es capaz de meterse en un papel dramático y cantar de forma sobresaliente. La única canción nueva, Suddenly, incluida para ver si se llevan el Oscar a mejor canción, no es gran cosa, Jackman la canta con convicción pero no creo que gane. Jackman es otro firme candidato al Oscar a mejor actor de este año y mi favorito. Su soliloquio en la capilla es apasionante.

No todo iba a ser positivo, cuando ninguno de estos tres atores aparecen en pantalla la cosa decae bastante. Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter (¿esta chica siempre hace de sí misma?) tienen una divertida y memorable escena en la taberna pero el interés decae algo. Ni el triángulo amoroso entre Cossette (Amanda Seyfried), Marius (Eddie Redmayne) y Éponine (Samantha Barks) nos acaba de atrapar ni los entresijos pre revolucionarios acaban de estar a la altura. Sí sigue habiendo maravillosas canciones y buenas escenas pero el film pierde algo de fuelle. Por suerte el listón vuelve a subir hacia el final y consigue estar a la altura: un final grandioso y emotivo como todo buen musical que se precie.
Lo dicho, Hopper sale airoso de este complejo envite y nos ofrece un espectáculo a la altura del material que adapta.

2 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

Estaba esperando tu crítica de esta película.
Yo soy muy aficionado a los musicales y hacía años que esperaba que alguien se decidiera a llevar este a la gran pantalla. En mi opinión ha resultado una producción sobresaliente.

RTHB dijo...

Vaya por delante que no soporto los musicales y fui a ver la peli de mala gana, y, ohhh, sorpresa, exceptuando a Rusell (lo siento, me pareció lo más flojo de la peli), todo lo demás es espectacular. Otro peliculón !!

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